¿Cómo afecta la brecha digital al teletrabajo en España?

Tener una excelente conexión de banda ancha no elimina la brecha digital de un país. España es el ejemplo perfecto. Aunque, el mencionado concepto puede ser tratado desde diferentes aristas como: género, geográfico, cultural o educacional. De más está decir, que esto tiene una serie de consecuencias. En este post vamos a analizar como brecha digital y teletrabajo están relacionados, pudiendo el primero limitar la aplicación del segundo.

Digitalización en las PYMES

Según la encuesta del INE sobre “Equipamiento y uso de las tecnologías en los hogares”, realizada en noviembre de 2021, un 17,6% de la población activa afirma haber teletrabajado la semana anterior a la entrevista. El restante 17,4% dice que no ha trabajado en remoto aunque su puesto de trabajo si se lo permite y el 65% no lo ha hecho porque su empleo no le permite trabajar a distancia. Esto denota el gran atraso en digitalización del tejido empresarial español. Esto viene determinado en gran medida por la importancia del sector servicios, como es la hostelería y el turismo, en los que los puestos de trabajo son menos susceptibles de ser “teletrabajables”.

De hecho un 35,8% de las empresas no tiene voluntad de implantar el teletrabajo, reforzando esa idea “cultural” del presentismo y pudiendo ser considerado como brecha digital cultural. También resulta preocupante que el 15,5% de las organizaciones españolas admiten no disponer de los medios tecnológicos suficientes para implantar un modelo de trabajo a distancia. Si comparamos esto con el Índice de la Economía y la Sociedad Digitales, realizado por la Comisión Europea (2021), podemos apreciar una de las razones por las cuales la brecha digital debilita el teletrabajo. Nuestro país ocupa el decimosexto lugar en integración de tecnologías digitales. Si bien son muchas las PYMES que han pasado a vender online, otras tantas no hacen uso de la IA, el Big Data o la nube con las mejoras en la productividad y lo favorecedor que esto sería para el teletrabajo y el comercio electrónico. Sin lugar a dudas, la digitalización de la pequeña y mediana empresa es uno de los grandes retos y sería favorecedor para el aumento del trabajo remoto. Es decir, podemos afirmar que la relación entre brecha digital y teletrabajo es inversamente proporcional.

Brecha digital de género

Si bien se trata de un problema presente en toda Europa, en España las cifras son alarmantes. Según un estudio de Eurostat, menos del 16% de los puestos relacionados con las TICs son ocupados por mujeres. En cambio, si nos fijamos en los datos que publica el INE bajo el concepto de sectores de alta y media-alta tecnología, las cifras ascienden hasta el 29%. Aún así, la diferencia es notoria.

Si observamos las actividades realizadas en internet según el INE, también tienen un claro sesgo de género. Mientras ellos la utilizan más para la banca online, vender bienes o servicios o interactuar con la administración pública; ellas tienen más presencia en las redes sociales, buscan información sobre temas de salud o hacen más cursos online.

Esto último guarda relación con que  el 53,7% de las mujeres tienen estudios superiores, frente al  46,3% de los hombres. Aunque más formadas, tienen una mayor tasa de desempleo (17,4%), frente a los hombres (13,9%). Pero aún hay más. A nivel europeo, el 30% de las mujeres trabaja a tiempo parcial frente al 8% del género opuesto. En nuestro país solo el 35% de los directivos son mujeres y la brecha salarial se sitúa entorno al 20%.

Digitalización y teletrabajo en la empresa española

Siguiendo en línea con lo anterior, las mujeres (18,1%) teletrabajaron más que los hombres (17,1%). Muchas veces son ellas las que solicitan esta modalidad para conciliar vida laboral y familiar, con lo que ello implica. En España, como hemos mencionado, tenemos muy arraigada esa cultura del presentismo y de que si alguien no está físicamente en la oficina es sustituible, por lo tanto, prescindible. Lo que pone a las mujeres en una clara posición de vulnerabilidad.

Esto no es una dificultad que plantee el teletrabajo, sino más bien la necesidad de formar líderes con valores acordes a la era digital. Porque en un entorno tan cambiante tienen que predominar las aptitudes personales (adaptación al cambio, flexibilidad, aprendizaje, etc.) frente al dominio de un software concreto que dentro de 2 años va a pasar a ser otro.

Pero una de las cosas más llamativas en la digitalización de la empresa española más allá de la baja inversión, es el desaprovechamiento de recursos. Mientras que el 90% cuentan con una página web y el 66% tiene presencia en redes sociales. Solo el 20% vende sus productos o servicios a través de ella y el 8% permite a sus clientes que se registren. Con lo que ello implica en términos de fidelización.

Educación, digitalización y teletrabajo

La educación es un determinante del teletrabajo. Según el INE, el 33,4% de las personas que trabajan en remoto tiene estudios universitarios, frente al 1,3% que tiene de primera etapa o secundaria. Esto se debe tanto a que se tratan de puestos cualificados y que requieren de ciertas competencias digitales. En España solo el 58% de la población sabe usar un procesador de texto y un 51% es capaz de crear un archivo con texto e imágenes.

A pesar de la alta temporalidad de nuestro país, los teletrabajadores por cuenta ajena e indefinidos son más (19,8%) que los temporales (10,2%). Además, el trabajo a distancia tiene más presencia en hogares con rentas más altas y en municipios de más de 100.000 habitantes. Al contrario que podíamos pensar, los que más utilizan esta modalidad de trabajo son las personas comprendidas entre los 35-44 años y los que menos, los más jóvenes, entre 16 y 24 años. Esto se debe a que muchos de los pertenecientes a este colectivo están en edad formativa, pero también a la alta tasa de paro juvenil. Cuando se les pregunta por las expectativas de trabajo remoto una vez superada la pandemia, los más interesados por franja de edad son:

  1. Personas de 65-74 años
  2. Los comprendidos entre 35-44 años
  3. De 25-34 años

Brecha digital y teletrabajo

Los españoles han valorado muy positivamente la experiencia del teletrabajo con un 8,2 sobre 10.

Como factores negativos del trabajo remoto, los encuestados enumeran:

  • Falta de contacto social con los compañeros 82,2%
  • No desconexión laboral 60,8%
  • Sobrecarga laboral 47%

En cambio, los positivos serían:

  • Evitar desplazamientos 95,4%
  • Gestión propia del tiempo de trabajo 87,3%
  • Conciliación de la vida laboral y familiar 87,2%

La cuestión no es si el teletrabajo ha llegado para quedarse, si no: ¿disponemos de los medios necesarios: tecnológicos, conocimientos y capacidad de liderazgo alineada a la digitalización a la que debe aspirar el tejido empresarial español si quiere subsistir?

El teletrabajo en sí mismo forma parte de ese ecosistema digital hacia el que nos debemos dirigir.